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Lágrimas negras de los mares.

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Barcos olvidados de la II Guerra Mundial.

En el fondo del mar yacen más 6.338 barcos naufragados de la II Guerra Mundial. Llevan 75 años oxidándose y pierden toneladas de combustible tóxico y en cualquier momento podría producirse el mayor derrame de petróleo de la historia. Los expertos estiman que la cantidad de combustible que permanece en los barcos naufragados es de hasta 15 millones de toneladas, un peligro para los ecosistemas marinos. Desde 1942 se hundieron en promedio un barco cada seis horas. 

¿Pero cuántos barcos fueron hundidos en total y cuántos de ellos suponen un peligro?

En 2004 la bióloga Dagmar Schmidt Etkin presentó un informe sobre los barcos hundidos peligrosos que hay en los océanos. Después de meses recopilando varios archivos y datos de todo el mundo sobre buques naufragados con grandes motores de combustión interna, logró encontrar más de 8.500 barcos hundidos en todo el mundo.

Dagmar Schmidt Etkin

Tres cuartas partes de los naufragios provienen de la II Guerra Mundial. 

Estos están ubicados frente a las costas y puertos alrededor del mundo. A lo largo de las rutas comerciales hay más de 6.338 barcos naufragados de la segunda guerra mundial.

Junto a los barcos se hundieron toneladas de combustible y petróleo crudo, ocultos en tanques bajo las carcasas de acero. Según las investigaciones de la bióloga Dagmar Schmidt Etkin se encuentran hasta 20.5 millones de toneladas de petróleo en los barcos hundidos. Esta cantidad es alarmante ya que podrían producirse escapes en cualquier momento y causar el mismo daño que los derrames de petróleos que ocurren hoy en día.

Ubicación de los naufragios de la segunda guerra mundial

Cuando Dagmar Schmidt Etkin publicó sus resultados, la respuesta de los gobiernos fue que el problema resultaba demasiado grande y costoso de resolver. Por esa razón no se habla del asunto y en varios países dicen lo mismo, ya que se considera un trabajo demasiado complejo y caro de abordar.

      Desde hace años se conoce la investigación de Dagmar Schmidt Etkin. Los expertos solo discuten el problema en conferencias y desde entonces no ha sucedido ningún avance ante este problema.

La espera tiene consecuencias fatales.

 Algunos barcos ya han comenzado a tener fugas, algo esperable, porque durante décadas nadie se ha ocupado de los contenidos tóxicos y los tanques ahora oxidados. Como es el caso de buque Hospital Alemán Stuttgart.

      En la bahía de Gdansk, Polonia, más de dos millones de turistas pasan sus vacaciones cada año. A sólo 20 metros de profundidad se encuentran los restos del buque Hospital Alemán Stuttgart, hundido en octubre de 1943. Su historia quedó en el olvido, hasta 1999 cuando el investigador Benedyku Hac lo encontró cuando cartografiaba el fondo de la bahía para el Instituto Marítimo de Gdansk.

Desde su hallazgo, regularmente vuelve junto a un grupo de investigadores y han recolectado más 1.000 muestras del suelo alrededor del Stuttgart. Una muestra típica es una masa pegajosa y maloliente que contiene mucho combustible. Alrededor del barco ha desaparecido toda forma de vida y el grado de contaminación es alarmante.

Recuperar el combustible de barcos hundidos es costoso, pero puede hacerse.

Esto se demostró en 2015 cuando el barco pesquero ruso Oleg Naydenov se quemó y se hundió al sur de punta de Maspalomas, Gran Canaria. Las empresas de salvamento bombearon más de 1.000 toneladas de fuel que se habían hundido con el barco. Esta operación costó 30 millones de euros. Es decir, hoy en día se puede ocupar de cualquier barco naufragado no importa cuán profundo se encuentre, ya que cuando hay un derrame de petróleo solo logran recoger del 10% al 25% de la superficie, por eso una vez que el petróleo se ha derramado, solo hay pérdidas.

¿Todos los países se comportan así ante los barcos hundidos? ¿Cierran los ojos y esperan a ver qué sucede?

      Noruega tiene una costa de más de 20.000 kilómetros, una fuga de petróleo en esa costa sería un gran desastre ambiental y económico. Por eso, la Administración Costera de Noruega junto al investigador Hans Petter Mortensholm han estado trabajando en extraer el combustible de los buques hundidos.

      En Noruega la gente está acostumbrada a ver el combustible sobre el agua de los buques hundidos, ya que en el mar se encuentra una masiva cantidad de barcos. En la II Guerra Mundial la invasión a Noruega por las tropas alemanas en abril de 1940 se hundieron alrededor de 900 barcos. La Administración Costera clasificó a 29 de ellos como extremadamente peligrosos debido al combustible almacenado, y en algunos de ellos hay fugas de combustibles continuamente.

      Algo realmente alarmante es que los buques hundidos siguen oxidándose y dependiendo de la salinidad, la profundidad del agua y la temperatura promedio, las placas de acero pierden entre 0.5 y 2 milímetros de espesor por década. Lo que parece muy poco, se acumula con el tiempo. Si las placas de acero pierden espesor se vuelven inestables y pueden romperse con una ligera presión. 

Muchos buques hundidos de la II Guerra Mundial ya están entrando en esta fase crítica o están a punto de hacerlo.

 

Recopilado por: Bárbara Bastidas

Esta entrada tiene un comentario

  1. Bárbara Bastidas

    Muchas gracias por compartir esta información en su blog

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